Unción de enfermos

Para recibir la Unción de enfermos ¿hay que estar a punto de morirse?

NO! La Unción de los enfermos es el sacramento por el que la Iglesia confiere una gracia especial a los enfermos para vivir con Dios todas las dificultades inherentes a la enfermedad y a la vejez. No es un sacramento para moribundos, este es el viático y la confesión con indulgencia plenaria, el sacramento de la Unción es un sacramento para enfermos y ancianos.

Es una pena que personas que normalmente han celebrado la Eucaristía y se confiesan con cierta asiduidad, por miedo a que piense que “está muy grave” la familia no llame a un sacerdote. Recordad que estas personas están muy acostumbrados a ver a los sacerdotes y conversar con ellos y necesitan más que nunca la ayuda de la gracia sacramental.

¿Cómo se puede pedir? ¿quién puede administrarlo?

Se puede pedir en secretaría parroquial, en la sacristía, o directamente a los sacerdotes por cualquier medio, es muy importante para los sacerdotes poder estar cerca de los feligreses, especialmente en los momentos más difíciles de la enfermedad o la vejez.

La Unción de los enfermos, que fue instituida por Cristo nuestro Señor como un sacramento del Nuevo Testamento, verdadero y propiamente dicho, insinuado por Marcos (cf Mc 6,13), recomendado a los fieles y promulgado por Santiago, apóstol del Señor ( St 5, 14-15)

Lo puede instituir solo los sacerdotes.

¿Cómo se administra este sacramento? 

El sacerdote impone las manos al enfermo y ora sobre él, después, ungiendo al enfermo con el óleo santo dice estas palabras: “Por esta Santa Unción y por su bondadosa misericordia, te ayude el señor con la gracia del Espíritu Santo para que, libre de tus pecados, te conceda la salvación y te conforte en tu enfermedad.